Barcelona, Sporting y Arsenal consiguen su segunda victoria. Tropezón del Inter en casa

La segunda jornada de la UEFA Champions League deparó una jornada de puras emociones, remontadas espectaculares y sorpresas mayúsculas en el fútbol europeo.

El Barcelona firmó una gran exhibición en Estambul al imponerse por 4-1 al Galatasaray de visitante; aunque el conjunto turco se adelantó con un tanto de Batrakov, el cuadro catalán reaccionó e igualó antes del descanso gracias a João Cancelo, sentenciando en la segunda mitad con las anotaciones de Fermín López, Anthony Gordon y Karim Adeyemi.

Por su parte, el Arsenal no tuvo problemas en el Emirates Stadium para derrotar 3-0 al Lille, rompiendo la resistencia francesa en la última media hora con los goles de Jurriën Timber, Eberechi Eze y Bukayo Saka. En la capital española, el Atlético de Madrid amargó al Manchester United venciéndolo 2-0 con un gol de vestuario de Pablo Barrios en el primer minuto y una definición de Ademola Lookman en el tramo final, en un encuentro donde los ingleses sufrieron la expulsión de Leny Yoro.

La gran sorpresa se produjo en suelo italiano, el Club Brujas asaltó San Siro al derrotar 4-3 al Inter de Milán en un duelo vibrante, gracias a un hat-trick de Nicolò Tresoldi y un gol de Romeo Vermant, haciendo estériles el doblete del argentino Lautaro Martínez y el descuento tardío de Ange-Yoan Bonny para los locales.

En territorio español, el Villarreal reaccionó a tiempo para hundir 3-1 al Napoli en el Estadio de la Cerámica; Amir Rrahmani adelantó a los italianos, pero Georges Mikautadze, el uruguayo Álvaro Mourinho y Tani Oluwaseyi concretaron la remontada del Submarino Amarillo. Asimismo, el Sporting de Portugal festejó en Francia al llevarse una valiosa victoria por 2-0 ante el Lens gracias a las definiciones de Luis Suárez e Issa Doumbia.

En Noruega se vivió otro de los bombazos de la fecha con el empate 3-3 entre el Viking FK y el Bayern Múnich. El modesto club nórdico sorprendió al ponerse 2-0 arriba en la primera mitad, y aunque el gigante bávaro logró darle la vuelta temporalmente con un doblete de Harry Kane y un tanto del colombiano Luis Díaz, la expulsión de Michael Olise condicionó el cierre y Herman Haugen firmó la agónica igualdad definitiva a los 90 minutos.

Para completar la jornada, el Sabah FK logró un histórico primer triunfo en el torneo al vencer 2-0 al Slavia Praga, tantos marcados por Parris y Mickels, mientras que el RB Leipzig derrotó por la mínima 1-0 al PSV Eindhoven, con un tanto de Brajan Gruda

Antony Callero

El Minero que Conquistó Europa: Raymond Kopa

Raymond Kopa fue uno de los futbolistas más elegantes, revolucionarios y determinantes del siglo XX. Con un regate indescifrable, una visión de juego adelantada a su época y un carácter competitivo feroz, se convirtió en el primer jugador francés en ganar el Balón de Oro (1958) y en el motor de dos equipos legendarios: el Stade de Reims y el Real Madrid de las tres Copas de Europa consecutivas.

Raymond Kopaszewski nació el 13 de octubre de 1931 en Nœux-les-Mines, una localidad humilde del norte de Francia. Hijo de inmigrantes polacos que llegaron al país galo en busca de trabajo tras la Primera Guerra Mundial, su destino parecía ligado irrevocablemente al carbón.

A los 14 años, Raymond comenzó a trabajar como empujador de vagonetas en las profundidades de la mina. Fue un periodo extremadamente duro que marcó su físico y su carácter. Durante este tiempo, sufrió un grave accidente que provocó la amputación de una falange de su dedo índice izquierdo. Esta dura realidad no hizo más que alimentar su gran obsesión: escapar de la mina a través del fútbol.

Su talento natural con el balón no tardó en llamar la atención.Comenzó a destacar en US Nouex.les-Mines de su pueblo natal. Su agilidad y baja estatura (1.68 m) le permitían escabullirse entre defensas mucho más corpulentos. Participó en el concurso nacional de jóvenes futbolistas de Francia, quedando en segundo lugar. Este escaparate fue definitivo.

El club de Segunda División, Angers, le ofreció su primer contrato profesional en 1949. Fue aquí donde, por sugerencia del club para facilitar las cosas a la prensa y la afición, acortó su apellido de Kopaszewski a «Kopa». Su espectacular rendimiento en Angers llamó la atención de los gigantes de la máxima categoría.

Kopa fichó por el Stade de Reims en 1951, donde se convirtió en el cerebro del famoso estilo de juego conocido como Fútbol Champaña (efervescente, rápido y estético). Ganó dos ligas francesas (1953 y 1955), y lideró al equipo hasta la primera final de la Copa de Europa en 1956, donde cayeron 4-3 en un partido histórico precisamente contra el Real Madrid. Santiago Bernabéu quedó tan deslumbrado por el francés que no dudó en ficharlo.

En Madrid, Kopa formó parte de una de las delanteras más letales de todos los tiempos junto a Alfredo Di Stéfano, Ferenc Puskás, Héctor Rial y Paco Gento. Aunque en Francia jugaba de enganche, en el Madrid se sacrificó para jugar como extremo derecho. Ganó 2 Ligas de España (1957, 1958), y 3 Copas de Europa consecutivas (1957, 1958, 1959). Su juego asociativo y sus regates imposibles enamoraron al público del Santiago Bernabéu.

Tras su exitoso ciclo en España, regresó al Stade de Reims para ganar otras dos ligas francesas (1960 y 1962). Se retiró definitivamente en 1967, dejando un legado inalcanzable.

Con la camiseta de Les Bleus, Kopa disputó 45 partidos y anotó 18 goles. Su momento cumbre llegó en el Mundial de Suecia 1958. Al lado del goleador Just Fontaine, guio a Francia al tercer puesto del torneo y fue elegido el Mejor Jugador de la Copa del Mundo, por encima de un joven Pelé que apenas irrumpía en la escena internacional.

Tras un partido con la selección francesa frente a España en Madrid en 1955, el periodista británico Desmond Hackett lo bautizó como el «Napoleón del fútbol» debido a su baja estatura, su origen francés y su capacidad absoluta para gobernar e invadir el territorio rival sobre el campo.

Kopa fue un rebelde fuera de la cancha. En la década de 1960, luchó activamente por los derechos de los futbolistas en Francia, llegando a declarar que «los futbolistas son esclavos». Su presión ayudó a abolir los contratos de por vida que ataban a los jugadores a los clubes, permitiendo el nacimiento del contrato a tiempo determinado moderno.

Tras retirarse, aprovechó su fama para lanzar su propia marca de ropa y artículos deportivos (Kopa), convirtiéndose en un exitoso hombre de negocios. En 1970 se convirtió en el primer futbolista en recibir la Legión de Honor, la distinción más importante de Francia.

Raymond Kopa falleció el 3 de marzo de 2017 a los 85 años en Angers, dejando un vacío inmenso pero un legado imborrable en el fútbol francés y mundial.

Antony Callero

La increíble historia de Sebastian Fisher, el joven que hace historia en Uganda

El fútbol internacional nos regala de vez en cuando historias que parecen sacadas de un guion de cine, y la de Sebastian Fisher Quinn es, sin duda, una de ellas. Con apenas 16 años, este delantero formado en la cantera del club escocés Partick Thistle acaba de firmar uno de los debuts más surrealistas y memorables que se recuerden en el fútbol africano de selecciones.

En su primer partido oficial con la selección de Uganda Sub-17, saltó al campo desde el banquillo en el minuto 66 y anotó un hat-trick en solo 15 minutos (goles a los 74′, 84′ y 89′) para sellar una aplastante victoria por 8-0 sobre Burundi en las eliminatorias de la Copa Africana de Naciones Sub-17 (CECAFA).

Más allá de su brutal efectividad goleadora en Kigali, la presencia de Sebastian y de su hermano mayor, Olly Fisher (de 18 años, quien entrena con la Sub-20), marca un antes y un después en el balompié del país. Según el cuerpo técnico de las categorías juveniles de los Cubs, los hermanos Fisher están en camino a convertirse en los primeros futbolistas blancos en representar a la selección nacional de Uganda.

La conexión de estos dos jóvenes nacidos en Escocia con el país de África Oriental proviene de su madre, Kate, quien nació en Uganda después de que su propio padre (el abuelo de los futbolistas) se mudara allí para trabajar como profesor.

Lo más curioso de la historia es cómo se fraguó su convocatoria. Todo comenzó con una charla casual entre el padre de los futbolistas y un consultor de fútbol en el Reino Unido. Tras cruzar datos sobre la elegibilidad de los chicos, los informes llegaron a la Federación de Fútbol de Uganda (FUFA), que no dudó en invitarlos a sumarse a los campamentos juveniles para reconectar con sus raíces.

El impacto de «Seb» Fisher ha sido inmediato. Su velocidad, potencia y olfato goleador demostrados en su debut ya lo posicionan como una de las promesas más seguidas de la región CECAFA. Mientras continúa su desarrollo en el fútbol británico, Uganda ya sueña con una dupla de hermanos que promete revolucionar el ataque de los Cranes de cara a las próximas eliminatorias mundialistas.

Antony Callero

El histórico repóker del «Kun» Agüero

El 3 de octubre de 2015, el Etihad Stadium no solo fue el escenario de un partido de fútbol; fue el teatro de una de las exhibiciones individuales más brutales, despiadadas y perfectas jamás vistas en la historia de la Premier League.

Aquella tarde, Sergio «Kun» Agüero decidió romper las leyes del tiempo y el espacio para firmar el repóker más rápido del campeonato inglés, destrozando por completo al Newcastle.

Lo que comenzó como una tarde de preocupación para el Manchester City de Manuel Pellegrini, terminó convirtiéndose en una página dorada del fútbol mundial, más de una década después.

El inicio del encuentro no presagiaba la tormenta que se avecinaba. El Newcastle sorprendió a los ciudadanos adelantándose en el marcador gracias a un gol de Aleksandar Mitrović al minuto 18. El City no encontraba los caminos, se mostraba impreciso y la tensión crecía en las gradas del Etihad.

Pero cuando juegas contra una leyenda, el más mínimo parpadeo te puede costar la historia. Y el «Kun» decidió que ya había esperado suficiente.

Lo que sucedió entre el minuto 42 y el 62 fue un vendaval celeste insostenible. Agüero anotó cinco goles en un lapso de apenas 20 minutos (marcando en dos tiempos distintos), con una efectividad salvaje. Los tantos fueron a los 42 de cabeza, y después a los 49, 50, 60 y 62 minutos de juego.

Con el marcador 6-1 y el Etihad viniéndose abajo en aplausos, el técnico Manuel Pellegrini decidió sustituir al «Kun» en el minuto 66 para darle descanso e introducir a Wilfried Bony. Aunque la salida privó al argentino de la oportunidad de buscar el sexto gol —lo que habría roto el récord absoluto de más goles en un solo partido de Premier—, el estadio entero se puso de pie para despedir al héroe.

Con esta gesta, Sergio Agüero entró al selecto club de futbolistas capaces de anotar 5 goles en un partido de Premier League (junto a nombres como Alan Shearer, Andy Cole, Jermain Defoe y Dimitar Berbatov), pero con una diferencia insalvable: nadie lo hizo tan rápido como él.

Aquella tarde soleada en Manchester, el «Kun» no solo demostró por qué es uno de los máximos goleadores históricos de la liga, sino que dejó claro que, cuando estaba encendido, el mundo real se convertía en su propio modo carrera. Una leyenda absoluta e irrepetible del Manchester City.

Antony Callero

¡Locura total en Suecia! 11 goles en un segundo tiempo histórico

El Strawberry Arena fue testigo de uno de los partidos más caóticos y memorables en la historia del fútbol moderno. El AIK Solna y el IF Brommapojkarna se enfrentaban por la Jornada 23 de la Allsvenskan sueca (Primera División de Suecia), acabando con un impensable 5-6 a favor de la visita. Pero lo más increíble de esta hazaña es que todos los 11 goles se anotaron exclusivamente en el segundo tiempo.

Durante los primeros 45 minutos, las defensas se impusieron, el orden reinó en el campo y ambos equipos se marcharon al descanso con un pálido e inofensivo 0-0. Nadie en las gradas, ni los propios protagonistas, podía vislumbrar la tormenta de goles que se avecinaba.

Tras el entretiempo, el libreto del partido se rompió por completo. Las áreas se convirtieron en tierra de nadie y la efectividad ofensiva rozó lo absurdo. El festival de goles comenzó apenas reiniciado el encuentro, cuando Simon Strand abrió el marcador para el Brommapojkarna en el minuto 48. La respuesta local no tardó en llegar gracias a Abdihakim Ali, quien decretó el empate transitorio a los 55 minutos.

Sin embargo, ese festejo fue el detonante de una ráfaga demoledora de la visita. Kamilcan Sever devolvió la ventaja al Brommapojkarna en el minuto 59, y solo dos minutos después, Wilmer Odefalk estiró la diferencia al firmar el 1-3. El vendaval no se detuvo ahí: Sever volvió a aparecer al minuto 65 para marcar su doblete y poner el cuarto, mientras que Anton Kurochkin, a los 70 minutos, coronó lo que parecía una humillación irreversible con un contundente 1-5.

Cuando el partido agonizaba y parecía que la visita se llevaba los tres puntos con comodidad, el AIK tiró de orgullo y comenzó una de las remontadas más espectaculares que se recuerden. Taha Ayari encendió la ilusión al marcar el 2-5 en el minuto 73. El empuje local cobró verdadera fuerza con el ingreso de Sixten Gustafsson, quien se vistió de héroe al anotar un doblete fulminante en los minutos 81 y 83, dejando el marcador al borde del milagro.

La locura total se desató en el Strawberry Arena cuando, en el séptimo minuto de descuento, Johan Hove empujó el balón a la red para firmar el inverosímil empate 5-5. Las tribunas estallaron ante una gesta histórica, pero el destino todavía tenía guardado un giro dramático más. Prácticamente en la siguiente jugada, en el minuto 90+8′, Mads Hansen aprovechó una última desatención defensiva y sentenció el 5-6 definitivo para darle el triunfo al Brommapojkarna.

Una crónica que no necesita adjetivos exagerados porque los números hablan por sí solos. Un 0-0 que se transformó en un 5-6 en apenas 45 minutos pasará a los libros de oro del fútbol de Suecia y del mundo entero como la tarde en la que la táctica desapareció y el fútbol regaló su versión más pura y salvaje.

Antony Callero

Las máximas goleadas en la historia del fútbol uruguayo

El Campeonato Uruguayo cuenta con una riqueza histórica inigualable. Desde que se instauró el profesionalismo en 1932, las canchas del país han sido testigos de batallas épicas, remontadas memorables y, por supuesto, tardes de absoluta contundencia ofensiva.

A continuación, repasamos las cinco máximas goleadas registradas en la era profesional de la Primera División uruguaya, partidos grabados a fuego donde los delanteros no tuvieron piedad.

El récord absoluto en la era profesional le pertenece al Club Nacional de Fútbol. El 9 de octubre de 1938, en el Estadio Centenario, el tricolor desplegó una efectividad asombrosa para aplastar 10–0 a River Plate. Los grandes protagonistas de aquella jornada fueron Roberto Porta con cuatro anotaciones, seguido por Atilio García y Arturo de León con un doblete cada uno, sumados a los tantos de Aníbal Ciocca y Enrique Hernández.

En plena época dorada de los años sesenta, Peñarol superó con un categórico 9-0 a Rampla Jrs., en lo que es su máxima goleada en el torneo uruguayo, esto sucedió el 9 de diciembre de 1962 en el Estadio Centenario. Julio César Abbadie marcó un hat-trick, Alberto Spencer y Juan Joya anotaron por partida doble, José Sasía y Pedro Virgilio Rocha completaron la goleada.

El otro 9-0 registrado fue en el Campeonato Uruguayo de 1990, donde en el Estadio de Belvedere, Liverpool se impuso por ese tanteador a Bella Vista, con cuatro tantos del minuano Artigas Benítez.

Por su parte en este Siglo XXI, Danubio le endosó un contundente 9-1 a Progreso en el torneo de 2007, encuentro disputado el 9 de Diciembre en el Estadio Jardines del Hipódromo. Para los de la «curva» anotaron Ignacio «Nacho» González y Cristian Stuani, ambos en cuatro oportunidades, y el restante fue obra de Enzo Scorza.

La quinta mayor goleada la estableció Peñarol el 16 de Julio de 1978, fue 7-0 ante Huracán Buceo en el Estadio Centenario, con la particularidad que los 7 tantos del aurinegro fueron anotados por Fernando Morena.

Antony Callero

Robin Fellhauer marca el gol más rápido de la Bundesliga tras un blooper de Neuer

El fútbol alemán acaba de ser testigo de un momento que quedará guardado para siempre en los libros de oro de la Bundesliga. En el partido correspondiente a la quinta jornada del campeonato, el defensor del Augsburgo, Robin Fellhauer, anotó el gol más rápido en la historia del torneo al marcar a los 6 segundos de juego frente al poderoso Bayern de Múnich.

La jugada, que ya es viral en redes sociales, dejó en shock a los aficionados en el WWK Arena tras un error incomprensible del legendario guardameta Manuel Neuer. El compromiso apenas iniciaba y el balón lo movió el propio Bayern de Múnich desde el círculo central. Tras un pase retrasado hacia su propia área, Manuel Neuer recibió el esférico con aparente tranquilidad. Sin embargo, el arquero campeón del mundo pecó de exceso de confianza: intentó realizar un lujo y picar el balón por encima de la presión alta de Robin Fellhauer.

Con este gol de vestuario, Fellhauer fulminó el récord histórico de la Bundesliga que se mantenía vigente desde hace una década. Hasta el día de hoy, la marca del gol más rápido pertenecía de forma compartida (con 9 segundos de duración) a dos futbolistas: Karim Bellarabi, anotado con el Bayer Leverkusen ante el Borussia Dortmund en la temporada 2014 y Kevin Volland, con el Hoffenheim en 2015, curiosamente, también contra el Bayern de Múnich.

Antony Callero

Helmut Haller, el ídolo que desató la locura en Augsburgo

Helmut Haller nació el 21 de julio de 1939 en Augsburgo, Alemania, una ciudad que años más tarde se rendiría por completo ante su talento y carisma futbolístico. Creció en la dura época de la posguerra y encontró en el balón su mayor refugio, dando sus primeros pasos profesionales en el BC Augsburg en 1957, donde rápidamente destacó por ser un mediapunta con una visión de juego y una técnica exquisita que parecían adelantadas a su tiempo.

Su gran nivel en el fútbol local llamó la atención internacional y en 1962 tomó una decisión revolucionaria para la época al mudarse a la exigente Serie A de Italia, convirtiéndose en uno de los primeros futbolistas germanos en triunfar en el extranjero. Su primera parada en el Calcio fue el Bologna FC, club donde se transformó en el motor absoluto del equipo a lo largo de seis temporadas en las que disputó 295 partidos y anotó 80 goles.

Esta brillante etapa llamó la atención de la prestigiosa Juventus de Turín, que lo fichó en 1968; vistiendo la camiseta de la Vecchia Signora jugó 170 encuentros, marcó 32 goles y aportó la cuota de elegancia necesaria.

En el verano de 1973, con casi 34 años y tras rechazar lucrativas ofertas para seguir en la élite italiana, Haller decidió que era momento de volver a casa y fichó por el modesto FC Augsburgo, que en ese momento militaba en la segunda división alemana.

Su regreso desató una locura colectiva conocida como la «Haller-Manía», un fenómeno social y deportivo que transformó por completo al club de su tierra natal y llenó los estadios a niveles nunca antes vistos en la categoría de plata.

En el verano de 1973, su tremenda popularidad provocó que un partido de segunda división entre el Augsburgo y el TSV Múnich 1860 en el Estadio Olímpico de Múnich atrajera a más de 90,000 espectadores (algunas fuentes estiman cerca de 100,000). Las colas kilométricas y los fanáticos derribando vallas para entrar sin entrada establecieron un récord mundial para un partido de plata.

El mediapunta continuó jugando allí hasta 1979, con un breve paso intermedio por el BSV Schwenningen, cerrando una trayectoria legendaria en el mismo lugar que lo vio nacer. A lo largo de esta impresionante carrera, Haller cosechó un palmarés envidiable que incluyó tres títulos de la Serie A de Italia, ganando el primero con el histórico Bolonia de 1964 y completando un bicampeonato liguero con la Juventus en las temporadas 1971/72 y 1972/73.

A nivel internacional, defendió la camiseta de la Selección de Alemania Occidental en tres Copas del Mundo consecutivas, jugando en Chile 1962, Inglaterra 1966 y México 1970, sumando un total de 33 partidos internacionales y 13 goles, entre los cuales destaca haber alcanzado el subcampeonato mundial en la mítica cita de 1966, donde anotó el primer tanto en la final ante Inglaterra.

Al terminar esa final de 1966, Haller se guardó el balón del partido y se lo llevó a Alemania. Lo conservó en su casa durante 30 años hasta que en 1996 lo devolvió a Inglaterra en un acto público antes de la Eurocopa.

Quienes compartieron vestuario con él recuerdan que llegó a su primer entrenamiento en Augsburgo manejando un llamativo Porsche verde con techo negro. Además, era conocida su costumbre informal de fumarse un cigarrillo durante el entretiempo para calmar los nervios.

Helmut Haller falleció el 11 de octubre de 2012 a los 73 años en su amada Augsburgo, dejando un vacío inmenso pero un legado imborrable como el primer gran embajador moderno del fútbol alemán.

Antony Callero

El milagro del «Súper Dépor»

El cambio de milenio trajo consigo una de las mayores epopeyas en la historia del fútbol moderno. En una época dominada con mano de hierro por los millones del Real Madrid y el Barcelona, un humilde pero valiente equipo de Galicia rompió todas las apuestas. El Deportivo de La Coruña se coronó campeón de La Liga 1999-2000, alcanzando el primer y único título liguero de su historia y desatando el delirio en la histórica plaza de Cuatro Caminos.

Guiados desde el banquillo por la templanza de Javier «Jabo» Irureta, este equipo demostró que la unión de vestuario y el talento diferencial podían derribar a los gigantes de España.

El 19 de mayo del 2000 es una fecha grabada a fuego en el corazón de toda Coruña. Seis años atrás, en 1994, el destino le había negado cruelmente el título al Dépor tras el fatídico penalti fallado por Miroslav Djukić en el último minuto. Pero el fútbol da revanchas, y el estadio de Riazor estaba listo para ahuyentar fantasmas en la jornada definitiva ante el RCD Espanyol.

El Deportivo no titubeó. Apenas al minuto 3, el veterano hispano-brasileño Donato, con 37 años de edad, conectó un soberbio cabezazo que abrió el marcador y encendió las gradas. La tranquilidad definitiva y el billete hacia la inmortalidad llegaron al minuto 34, cuando el implacable ariete neerlandés Roy Makaay empujó el balón al fondo de la red para decretar el 2-0 final. Con el pitido final, Riazor estalló: las lágrimas de impotencia de 1994 se transformaron en un grito unísono de alegría.

Aquella temporada se caracterizó por ser una de las más reñidas y caóticas que se recuerden en la Primera División de España. El Dépor tomó la punta en la jornada 12 y resistió los embates de sus perseguidores a pesar de sufrir baches de rendimiento en la segunda vuelta. A la postre, los coruñeses se adjudicaron la copa sumando un total de 69 puntos, superando por apenas una unidad al Barcelona. Fueron 21 victorias, 6 empates y 11 derrotas.

La base de aquel equipo la componían el camerunés Jacques Songo’o en la portería, los defensas Noureddine Naybet y Manuel Pablo, los mediocampistas Donato, Mauro Silva, Lionel Scaloni, Djalminha y Fran, y arriba delanteros de clase como Roy Makaay, Pauleta y el «Turu» Flores.

El campeonato de Liga del año 2000 no fue una casualidad. Marcó el inicio de un lustro dorado donde el club compitió cara a cara en la UEFA Champions League, ganó la Copa del Rey de 2002 (el famoso «Centenariazo») y se ganó a pulso el respeto de todo el continente europeo. Para los románticos del fútbol, aquel «Súper Dépor» siempre será el tierno recordatorio de que los milagros, a veces, se cumplen en una cancha.

Antony Callero

Jimmy Jones: La leyenda de Lurgan

A menudo, la historia del fútbol internacional pasa por alto las ligas británicas menores de mediados del siglo XX. Sin embargo hay registros goleadores notables de futbolistas poco conocidos, uno de ellos es James «Jimmy» Jones.

Nació un 25 de julio de 1928 en Keady, un pueblo situado en el condado de Armagh, en Irlanda del Norte, y acumuló un total de 647 goles oficiales en clubes y más de 840 tantos si se suman torneos regionales y combinados, lo que le permitió a Jones consolidarse como el máximo goleador histórico de la Liga de Irlanda del Norte.

Su feroz instinto anotador lo tiene hoy en día en el puesto número 9 de goleadores históricos de todos los tiempos, para realmente dimensionar lo que fue su trayectoria.

Era el prototipo del clásico delantero centro británico de posguerra: físico imponente, letal con ambas piernas y con una mentalidad inquebrantable que definía de manera muy simple: «Estoy aquí para meter goles».

Aunque comenzó deslumbrando en el histórico Belfast Celtic, su época dorada la vivió vistiendo la camiseta del Glenavon FC entre 1951 y 1962. En este club se transformó en un mito absoluto: 517 goles en solo 419 partidos, máximo artillero del equipo durante 10 temporadas consecutivas (desde la 1952/53 hasta la 1961/62), guió al club a ganar 3 títulos de liga y 3 Copas de Irlanda del Norte.

La cúspide de su carrera llegó en la campaña 1956-57. Durante ese año, Jones firmó una temporada de ensueño al anotar la monstruosa cifra de 74 goles oficiales con el Glenavon.

Para dimensionar la magnitud de este récord, pasaron más de 50 años para que alguien amenazara seriamente su registro a nivel mundial. Sucedió en la temporada 2011-12, cuando Lionel Messi alcanzó los 73 goles oficiales con el Barcelona, quedándose a solo un gol de igualar la legendaria marca histórica de Jimmy Jones.

El mérito de Jones va mucho más allá de los números, ya que sobrevivió a uno de los capítulos más oscuros del fútbol norirlandés. En el clásico del Boxing Day de 1948 entre el Belfast Celtic y el Linfield, las tensiones políticas provocaron una violenta invasión de campo por parte de los aficionados rivales.

Jones fue atacado salvajemente por la multitud, sufriendo una fractura total de pierna que obligó a los médicos a realizar un enorme esfuerzo para evitar la amputación. El incidente fue tan grave que el Belfast Celtic decidió retirarse permanentemente del fútbol profesional en protesta por la violencia sectaria. Contra todo pronóstico médico, Jones pasó más de un año en recuperación, volvió a las canchas en el fútbol intermedio e inició poco después su reinado histórico con el Glenavon.

A pesar de su tiranía goleadora a nivel de clubes, Jones solo defendió la camiseta de la selección absoluta de Irlanda del Norte en 3 ocasiones (marcando 1 gol). Esto se debió en gran parte a las estrictas políticas de selección de la época, que priorizaban a quienes jugaban en la liga inglesa.

Fallecido en 2014 a los 85 años, Jimmy Jones es recordado por la UEFA y el fútbol británico como un caballero fuera de la cancha y un delantero implacable que convirtió el gol en una rutina diaria.

Antony Callero