Joel Pohjanpalo, actual delantero del Palermo F. C. en la Serie B de Italia, es uno de los futbolistas más carismáticos y singulares del fútbol europeo. A lo largo de su carrera ha acumulado un historial de momentos virales y datos curiosos que lo convierten en un auténtico personaje de culto dentro y fuera de la cancha.

En abril de 2012, jugando para el HJK Helsinki con tan solo 17 años, Pohjanpalo asombró al mundo al anotar un hat-trick en apenas 2 minutos y 42 segundos frente al IFK Mariehamn. Lo curioso es que fue un «hat-trick perfecto»: anotó el primer gol de cabeza, el segundo con el pie derecho y el tercero con el izquierdo.
El HJK Helsinki perdía en casa por 0-1 tras un gol de Amos Ekhalie. El técnico del equipo mantenía al juvenil Pohjanpalo en cancha en lo que era apenas su segundo partido oficial en la máxima categoría. Pasados los 70 minutos de juego, cambió el destino del partido de manera fulminante: gol de cabeza a los 71 minutos, de zurda a los 72 y de pierna derecha a los 74 minutos. El cronómetro oficial registró exactamente 2 minutos y 42 segundos (162 segundos) entre el primer y el tercer festejo.
Aparte de ese singular record, Pohjanpalo fue tiene anécdotas muy curiosas en su paso por el Venezia. El 11 de febrero de 2023 quedó marcado como el día que rompió los esquemas y se convirtió en una leyenda de culto para los hinchas del Venezia.
El Venezia se jugaba la permanencia en la Serie B frente al SPAL en el mítico Estadio Pier Luigi Penzo, un recinto único al que solo se puede acceder en barco o caminando. Pohjanpalo fue la gran figura del encuentro brindando dos asistencias clave para que su equipo ganara 2-1.
Al minuto 81, el director técnico decidió darle descanso al delantero y lo sustituyó por Andrija Novakovich. En lugar de quedarse a ver el final del partido, el finlandés cruzó la pista y aprovechó la particular arquitectura del estadio Penzo, donde las tribunas y los puestos de comida están sumamente cerca del terreno de juego. Caminó directamente hacia uno de los quioscos de comida y bebida de la tribuna, pidió una cerveza de barril de vaso grande y pagó como cualquier otro aficionado.
Mientras el partido seguía en juego, Pohjanpalo regresó bordeando la cancha con el vaso lleno, espuma al borde, tomándose selfies con total tranquilidad con los hinchas que no daban crédito a lo que veían.
Lejos de recibir un castigo, la directiva y los aficionados adoptaron la imagen de Pohjanpalo como el estandarte del club. En mayo de ese mismo año, tras anotarle cuatro goles (póker) al Modena en una goleada 5-0 que salvó definitivamente al equipo del descenso, los propios hinchas le alcanzaron un vaso de cerveza directo desde la grada al terminar el encuentro, permitiéndole celebrar con el balón del partido en una mano y su bebida en la otra.
Antony Callero








