Robin Fellhauer marca el gol más rápido de la Bundesliga tras un blooper de Neuer

El fútbol alemán acaba de ser testigo de un momento que quedará guardado para siempre en los libros de oro de la Bundesliga. En el partido correspondiente a la quinta jornada del campeonato, el defensor del Augsburgo, Robin Fellhauer, anotó el gol más rápido en la historia del torneo al marcar a los 6 segundos de juego frente al poderoso Bayern de Múnich.

La jugada, que ya es viral en redes sociales, dejó en shock a los aficionados en el WWK Arena tras un error incomprensible del legendario guardameta Manuel Neuer. El compromiso apenas iniciaba y el balón lo movió el propio Bayern de Múnich desde el círculo central. Tras un pase retrasado hacia su propia área, Manuel Neuer recibió el esférico con aparente tranquilidad. Sin embargo, el arquero campeón del mundo pecó de exceso de confianza: intentó realizar un lujo y picar el balón por encima de la presión alta de Robin Fellhauer.

Con este gol de vestuario, Fellhauer fulminó el récord histórico de la Bundesliga que se mantenía vigente desde hace una década. Hasta el día de hoy, la marca del gol más rápido pertenecía de forma compartida (con 9 segundos de duración) a dos futbolistas: Karim Bellarabi, anotado con el Bayer Leverkusen ante el Borussia Dortmund en la temporada 2014 y Kevin Volland, con el Hoffenheim en 2015, curiosamente, también contra el Bayern de Múnich.

Antony Callero

Helmut Haller, el ídolo que desató la locura en Augsburgo

Helmut Haller nació el 21 de julio de 1939 en Augsburgo, Alemania, una ciudad que años más tarde se rendiría por completo ante su talento y carisma futbolístico. Creció en la dura época de la posguerra y encontró en el balón su mayor refugio, dando sus primeros pasos profesionales en el BC Augsburg en 1957, donde rápidamente destacó por ser un mediapunta con una visión de juego y una técnica exquisita que parecían adelantadas a su tiempo.

Su gran nivel en el fútbol local llamó la atención internacional y en 1962 tomó una decisión revolucionaria para la época al mudarse a la exigente Serie A de Italia, convirtiéndose en uno de los primeros futbolistas germanos en triunfar en el extranjero. Su primera parada en el Calcio fue el Bologna FC, club donde se transformó en el motor absoluto del equipo a lo largo de seis temporadas en las que disputó 295 partidos y anotó 80 goles.

Esta brillante etapa llamó la atención de la prestigiosa Juventus de Turín, que lo fichó en 1968; vistiendo la camiseta de la Vecchia Signora jugó 170 encuentros, marcó 32 goles y aportó la cuota de elegancia necesaria.

En el verano de 1973, con casi 34 años y tras rechazar lucrativas ofertas para seguir en la élite italiana, Haller decidió que era momento de volver a casa y fichó por el modesto FC Augsburgo, que en ese momento militaba en la segunda división alemana.

Su regreso desató una locura colectiva conocida como la «Haller-Manía», un fenómeno social y deportivo que transformó por completo al club de su tierra natal y llenó los estadios a niveles nunca antes vistos en la categoría de plata.

En el verano de 1973, su tremenda popularidad provocó que un partido de segunda división entre el Augsburgo y el TSV Múnich 1860 en el Estadio Olímpico de Múnich atrajera a más de 90,000 espectadores (algunas fuentes estiman cerca de 100,000). Las colas kilométricas y los fanáticos derribando vallas para entrar sin entrada establecieron un récord mundial para un partido de plata.

El mediapunta continuó jugando allí hasta 1979, con un breve paso intermedio por el BSV Schwenningen, cerrando una trayectoria legendaria en el mismo lugar que lo vio nacer. A lo largo de esta impresionante carrera, Haller cosechó un palmarés envidiable que incluyó tres títulos de la Serie A de Italia, ganando el primero con el histórico Bolonia de 1964 y completando un bicampeonato liguero con la Juventus en las temporadas 1971/72 y 1972/73.

A nivel internacional, defendió la camiseta de la Selección de Alemania Occidental en tres Copas del Mundo consecutivas, jugando en Chile 1962, Inglaterra 1966 y México 1970, sumando un total de 33 partidos internacionales y 13 goles, entre los cuales destaca haber alcanzado el subcampeonato mundial en la mítica cita de 1966, donde anotó el primer tanto en la final ante Inglaterra.

Al terminar esa final de 1966, Haller se guardó el balón del partido y se lo llevó a Alemania. Lo conservó en su casa durante 30 años hasta que en 1996 lo devolvió a Inglaterra en un acto público antes de la Eurocopa.

Quienes compartieron vestuario con él recuerdan que llegó a su primer entrenamiento en Augsburgo manejando un llamativo Porsche verde con techo negro. Además, era conocida su costumbre informal de fumarse un cigarrillo durante el entretiempo para calmar los nervios.

Helmut Haller falleció el 11 de octubre de 2012 a los 73 años en su amada Augsburgo, dejando un vacío inmenso pero un legado imborrable como el primer gran embajador moderno del fútbol alemán.

Antony Callero

El milagro del «Súper Dépor»

El cambio de milenio trajo consigo una de las mayores epopeyas en la historia del fútbol moderno. En una época dominada con mano de hierro por los millones del Real Madrid y el Barcelona, un humilde pero valiente equipo de Galicia rompió todas las apuestas. El Deportivo de La Coruña se coronó campeón de La Liga 1999-2000, alcanzando el primer y único título liguero de su historia y desatando el delirio en la histórica plaza de Cuatro Caminos.

Guiados desde el banquillo por la templanza de Javier «Jabo» Irureta, este equipo demostró que la unión de vestuario y el talento diferencial podían derribar a los gigantes de España.

El 19 de mayo del 2000 es una fecha grabada a fuego en el corazón de toda Coruña. Seis años atrás, en 1994, el destino le había negado cruelmente el título al Dépor tras el fatídico penalti fallado por Miroslav Djukić en el último minuto. Pero el fútbol da revanchas, y el estadio de Riazor estaba listo para ahuyentar fantasmas en la jornada definitiva ante el RCD Espanyol.

El Deportivo no titubeó. Apenas al minuto 3, el veterano hispano-brasileño Donato, con 37 años de edad, conectó un soberbio cabezazo que abrió el marcador y encendió las gradas. La tranquilidad definitiva y el billete hacia la inmortalidad llegaron al minuto 34, cuando el implacable ariete neerlandés Roy Makaay empujó el balón al fondo de la red para decretar el 2-0 final. Con el pitido final, Riazor estalló: las lágrimas de impotencia de 1994 se transformaron en un grito unísono de alegría.

Aquella temporada se caracterizó por ser una de las más reñidas y caóticas que se recuerden en la Primera División de España. El Dépor tomó la punta en la jornada 12 y resistió los embates de sus perseguidores a pesar de sufrir baches de rendimiento en la segunda vuelta. A la postre, los coruñeses se adjudicaron la copa sumando un total de 69 puntos, superando por apenas una unidad al Barcelona. Fueron 21 victorias, 6 empates y 11 derrotas.

La base de aquel equipo la componían el camerunés Jacques Songo’o en la portería, los defensas Noureddine Naybet y Manuel Pablo, los mediocampistas Donato, Mauro Silva, Lionel Scaloni, Djalminha y Fran, y arriba delanteros de clase como Roy Makaay, Pauleta y el «Turu» Flores.

El campeonato de Liga del año 2000 no fue una casualidad. Marcó el inicio de un lustro dorado donde el club compitió cara a cara en la UEFA Champions League, ganó la Copa del Rey de 2002 (el famoso «Centenariazo») y se ganó a pulso el respeto de todo el continente europeo. Para los románticos del fútbol, aquel «Súper Dépor» siempre será el tierno recordatorio de que los milagros, a veces, se cumplen en una cancha.

Antony Callero

Jimmy Jones: La leyenda de Lurgan

A menudo, la historia del fútbol internacional pasa por alto las ligas británicas menores de mediados del siglo XX. Sin embargo hay registros goleadores notables de futbolistas poco conocidos, uno de ellos es James «Jimmy» Jones.

Nació un 25 de julio de 1928 en Keady, un pueblo situado en el condado de Armagh, en Irlanda del Norte, y acumuló un total de 647 goles oficiales en clubes y más de 840 tantos si se suman torneos regionales y combinados, lo que le permitió a Jones consolidarse como el máximo goleador histórico de la Liga de Irlanda del Norte.

Su feroz instinto anotador lo tiene hoy en día en el puesto número 9 de goleadores históricos de todos los tiempos, para realmente dimensionar lo que fue su trayectoria.

Era el prototipo del clásico delantero centro británico de posguerra: físico imponente, letal con ambas piernas y con una mentalidad inquebrantable que definía de manera muy simple: «Estoy aquí para meter goles».

Aunque comenzó deslumbrando en el histórico Belfast Celtic, su época dorada la vivió vistiendo la camiseta del Glenavon FC entre 1951 y 1962. En este club se transformó en un mito absoluto: 517 goles en solo 419 partidos, máximo artillero del equipo durante 10 temporadas consecutivas (desde la 1952/53 hasta la 1961/62), guió al club a ganar 3 títulos de liga y 3 Copas de Irlanda del Norte.

La cúspide de su carrera llegó en la campaña 1956-57. Durante ese año, Jones firmó una temporada de ensueño al anotar la monstruosa cifra de 74 goles oficiales con el Glenavon.

Para dimensionar la magnitud de este récord, pasaron más de 50 años para que alguien amenazara seriamente su registro a nivel mundial. Sucedió en la temporada 2011-12, cuando Lionel Messi alcanzó los 73 goles oficiales con el Barcelona, quedándose a solo un gol de igualar la legendaria marca histórica de Jimmy Jones.

El mérito de Jones va mucho más allá de los números, ya que sobrevivió a uno de los capítulos más oscuros del fútbol norirlandés. En el clásico del Boxing Day de 1948 entre el Belfast Celtic y el Linfield, las tensiones políticas provocaron una violenta invasión de campo por parte de los aficionados rivales.

Jones fue atacado salvajemente por la multitud, sufriendo una fractura total de pierna que obligó a los médicos a realizar un enorme esfuerzo para evitar la amputación. El incidente fue tan grave que el Belfast Celtic decidió retirarse permanentemente del fútbol profesional en protesta por la violencia sectaria. Contra todo pronóstico médico, Jones pasó más de un año en recuperación, volvió a las canchas en el fútbol intermedio e inició poco después su reinado histórico con el Glenavon.

A pesar de su tiranía goleadora a nivel de clubes, Jones solo defendió la camiseta de la selección absoluta de Irlanda del Norte en 3 ocasiones (marcando 1 gol). Esto se debió en gran parte a las estrictas políticas de selección de la época, que priorizaban a quienes jugaban en la liga inglesa.

Fallecido en 2014 a los 85 años, Jimmy Jones es recordado por la UEFA y el fútbol británico como un caballero fuera de la cancha y un delantero implacable que convirtió el gol en una rutina diaria.

Antony Callero

España vuelve a reinar en el Mundial Sub 20 Femenino

La selección femenina sub 20 de España se ha consagrado campeona del mundo de la categoría, tras derrotar por penales a Corea del Norte, en la final disputada en la ciudad polaca de Lodz.

El partido fue muy parejo entre las dos mejores selecciones del torneo, al cabo de los 120 minutos de juego el resultado no se movió, fue 0-0 y se debió ir a la definición por penales.

Allí España fue cien por ciento efectiva, y su portera Laia López contuvo dos remates, para de esa manera acabar venciendo 4-3, alzando así su segunda copa en esta categoría, tras la obtenida en 2022.

España hizo un torneo perfecto, 6 victorias y un empate en la final, con 21 goles a favor y solo 1 en contra, pero también su rival se fue invicta del certamen, con una campaña muy similar, 6 triunfos, un empate, 16 goles a favor e increíblemente no recibió goles, pese a ello no pudo levantar el trofeo.

El tercer lugar le correspondió a Colombia, que tuvo una brillante actuación en el certamen, cayeron 3-0 ante Corea del Norte en semifinales, y se quedaron con el bronce al imponerse a Italia por penales, después de igualar 1-1 en los 120 minutos.

La española Paula Comendador -futbolista del Real Madrid- fue la goleadora del torneo con 6 goles, seguida de la argentina Annika Paz y la norcoreana Yon-A Choe con 5.

El Balón de Oro como mejor jugadora del torneo fue para otra española, Rosalía Domínguez del FC Barcelona, el de plata para la norcoreana Kuk-Hyang Ri, y el de bronce para Paula Comendador, mientras que el Guante de Oro le correspondió a la portera española Laia López.

Corea del Norte, Estados Unidos y Alemania lideran el palmarés del torneo con 3 títulos, España ahora tiene 2 y Japón 1.

Antony Callero

La epopeya de la selección fantasma

El 23 de septiembre de 1973, la Selección Argentina logró una victoria épica al vencer 1-0 a Bolivia en los 3.600 metros de altura de La Paz. Este triunfo fue clave para clasificar al Mundial de Alemania 1974, pero lo que quedó en la historia no fue solo el resultado, sino la increíble historia de supervivencia, abandono y mística que vivieron sus protagonistas.

En los años 70, jugar en la altura de La Paz ya era un dolor de cabeza para los equipos sudamericanos. Para evitar el «pundonor» físico, el director técnico de la Selección Mayor, Omar Sívori, diseñó una estrategia: armar un equipo alternativo con futbolistas jóvenes y enviarlos un mes antes a adaptarse geográficamente.

Bajo la conducción de Miguel Ignomiriello, el grupo se instaló primero en Tilcara (Jujuy) y luego en Potosí (Bolivia). Entre los convocados había promesas que más tarde serían leyendas, como Mario Alberto Kempes, Ubaldo Matildo Fillol y Ricardo Bochini.

Lo que debía ser una preparación profesional se transformó en una pesadilla logística. La Asociación del Fútbol Argentino (AFA) se olvidó por completo de ellos.

Los dirigentes cortaron la comunicación y los fondos económicos, no tenían presupuesto para pagar el hotel ni la comida diaria, la ropa oficial nunca llegó a destino en las condiciones necesarias, los medios de comunicación en Buenos Aires no recibían reportes de los entrenamientos, prácticamente, el equipo había dejado de existir para el país.

Para no morir de hambre y poder costear el hospedaje, el plantel tuvo que organizar partidos amistosos informales contra equipos de pueblos vecinos a cambio de unos pocos pesos o un plato de comida.

La falta de noticias era tal que el periodismo porteño comenzó a llamarlos «La Selección Fantasma». Lejos de deprimirse, los jugadores abrazaron el apodo con humor negro.

Antes de un partido amistoso en Perú, el periodista de la revista Goles, Carlos Ares, consiguió unas cartulinas blancas. Los futbolistas recortaron agujeros para los ojos, se vistieron como fantasmas y posaron para una de las fotografías más icónicas, bizarras y de culto en la historia del deporte rey.

El día del partido oficial, Sívori viajó a La Paz con un par de figuras consagradas para sumarse al grupo que llevaba un mes ahogándose en el altiplano. El planteo táctico y físico funcionó a la perfección.

A los 17 minutos del segundo tiempo, Oscar Fornari conectó un cabezazo letal que decretó el 1-0 definitivo. Argentina resistió el asedio boliviano y se llevó dos puntos de oro que sellaron el pasaporte hacia la Copa del Mundo del año siguiente en Alemania.

La «Selección Fantasma» demostró que el orgullo, la mística y el sentido de pertenencia juegan tanto o más que los millones de la dirigencia. Pasaron de la invisibilidad total a la gloria eterna.

Antony Callero

Los 16 goles de Stefan Stanis

El 13 de diciembre de 1942, un delantero grabó su nombre en los libros de historia con una cifra que parece de videojuego: Stefan Stanis anotó 16 goles en un solo encuentro.

El fútbol no se detuvo por completo durante la ocupación nazi en Francia. En ese contexto de la Segunda Guerra Mundial se disputaban los dieciseisavos de final de la Copa de Francia de la temporada 1942-1943.

El poderoso Racing Club de Lens recibía al modesto Auby-Asturies, un club amateur de la región minera de Douai, en los que se esperaba que fuera una victoria cómoda para el Lens. El pitazo inicial dio paso a un monólogo absoluto. El Lens no tuvo piedad y aplastó a su rival con un marcador final de 32 a 0.

La gran figura de la tarde fue Stefan Stanis (nacido en Ucrania como Stefan Dembicki). Stanis era un potente delantero centro, hijo de inmigrantes polacos, que combinaba sus dotes futbolísticas con el duro trabajo en las minas de carbón de Lens. Aquel día, Stanis estuvo intratable y marcó exactamente la mitad de los goles de su equipo: 16 anotaciones.

Más allá del récord deportivo, el partido dejó una divertida crisis financiera dentro del club. En medio de las dificultades económicas y sociales de la guerra, el presidente del Lens, Albert Hus, había querido motivar a sus jugadores antes del encuentro.

Para encender el hambre de gol, les prometió un bono económico extra por cada gol anotado. Hus jamás imaginó que sus futbolistas se tomarían la promesa de forma tan literal. Tras el pitazo final y con 32 goles en el tablero, la directiva del Lens tuvo que desembolsar una pequeña fortuna que casi los deja en números rojos.

A nivel de fútbol profesional e internacional de clubes, los 16 goles de Stanis se mantienen como el récord absoluto. Una historia de otra época, nacida en el barro y el carbón, que difícilmente veamos repetirse en las canchas modernas.

Antony Callero

Messi y records casi imposibles de batir en la Liga Española

El impacto de Lionel Messi en la historia de la Liga de España reconfiguró por completo los límites de lo posible en el fútbol profesional. Sus registros no solo rompieron marcas que llevaban vigentes más de medio siglo, sino que fijaron un estándar de regularidad que difícilmente vuelva a repetirse en el balompié ibérico.

El récord más imponente del astro argentino es, sin duda, el de máximo goleador histórico de la competición con 474 goles oficiales en 520 partidos, vistiendo la camiseta del FC Barcelona, firmando un promedio de cero coma noventa y un tantos por cada presentación.

Para dimensionar la magnitud de su huella, su más inmediato perseguidor en la estadística general es Cristiano Ronaldo, quien durante su legendaria etapa en el Real Madrid detuvo su cuenta en 311 goles en 292 juegos. El promedio de Cristiano también es impresionante, 1,07 gol por juego.

El podio de los artilleros históricos de todos los tiempos lo completa el mítico delantero vasco Telmo Zarra, quien acumuló 254 festejos defendiendo los colores del Athletic Club. Completan el top 5, el francés Karim Benzema (238) y el mexicano Hugo Sánchez (234).

Más allá de la brutal cifra global, Messi atesora hitos específicos que rozan lo inverosímil dentro del torneo español. En la temporada 2011/2012, el atacante rosarino estableció el récord absoluto de más goles anotados en un solo campeonato liguero al firmar 50 dianas en apenas 37 partidos. Aquella mítica campaña superó los cuarenta goles conseguidos por Cristiano Ronaldo un año antes, estableciendo una marca mundial para ligas europeas.

A este hito se le suma la racha de veintiuna jornadas consecutivas mandando el balón al fondo de las redes durante el curso 2012/2013 y su registro de treinta y seis tripletes en partidos oficiales de Liga, superando nuevamente las estadísticas de todos los delanteros históricos que pisaron el suelo español.

Messi logró en 8 oportunidades el Trofeo «Pichichi» como máximo anotador de la temporada, lo hizo en 2010, 2012, 2013, 2017, 2018, 2019, 2020, 2021, superando el record de Telmo Zarra, que entre las décadas del 40 y 50 había conseguido 6.

En tercer lugar con 5 trofeos ganados aparecen el argentino Alfredo Di Stéfano, el mexicano Hugo Sánchez y el español Quini, mientras que el húngaro Fernc Puskas logró 4 y el portugués Cristiano Ronaldo 3.

Antony Callero



Bayern Munich y Manchester United golean y el Como se estrena a lo grande

La primera jornada de la Liga de Campeones de Europa se completó este jueves con un festival de goles, contundentes actuaciones de los gigantes europeos y sorpresas mayúsculas que sacudieron la competición desde el primer minuto.

El Bayern de Múnich exhibió todo su arsenal ofensivo al triturar sin piedad al Bodø/Glimt noruego con un inapelable cinco a cero en el Allianz Arena. Fue un despliegue de efectividad firmado por los tantos de Jamal Musiala, Harry Kane, Alphonso Davies y un espectacular doblete final de Michael Olise.

Casi de forma simultánea, el Manchester United celebró por todo lo alto su regreso al torneo continental al aplastar por cuatro a cero al debutante Sabah Bakú de Azerbaiyán en Old Trafford. El dominio de los Red Devils se materializó gracias a las anotaciones de Matheus Cunha, Bruno Fernandes, Benjamin Šeško y el defensor Lisandro Martínez

La gran campanada de la noche se firmó en territorio italiano, donde el Calcio Como 1907 destrozó las expectativas en su estreno absoluto al golear con autoridad por cuatro a uno al RB Leipzig. La afición local celebró los tantos de Martin Baturina, Anastasios Douvikas, Assane Diao y Máximo Perrone, mientras que la escuadra alemana solo pudo descontar por intermedio de Andrija Maksimović.

Por su parte, el Lens francés protagonizó el duelo más emocionante y reñido de la fecha al conseguir una agónica victoria por tres a dos a domicilio frente al Slavia Praga. A pesar de que el conjunto checo dio pelea con un doblete de Danijel Šturm, los visitantes supieron inclinar la balanza en adicionales, Florian Thauvin marcó el emapte a los 91 y Rubén Aguilar le dio la victoria a los 93.

La jornada de jueves también dejó espacio para la paridad y el cálculo estratégico en choques de fuerzas muy equilibradas. En los Países Bajos, el PSV Eindhoven y el Shakhtar Donetsk firmaron un intenso uno a uno que se definió en ráfagas de efectividad. El ucraniano Gleiker Mendoza adelantó a los visitantes al cierre del primer tiempo, pero el estadounidense Sergiño Dest decretó el empate definitivo nada más iniciar la segunda mitad de juego.

Con idéntico marcador de uno a uno finalizó el tenso cara a cara en Estambul entre el Fenerbahçe y la AS Roma. El mediocampista italiano Bryan Cristante golpeó primero para la loba en la primera mitad, obligando a la reacción inmediata del cuadro turco que rescató el punto definitivo mediante un remate de Archie Brown justo tras el descanso.

Antony Callero

Goleadas de Barcelona y PSG en una hermosa jornada de Champions

Otros 12 equipos hicieron su estreno este miércoles en la Champions League, que dejó hermosos goles, remontadas y varias actuaciones destacadas. Barcelona y París Saint-Germain fueron los grandes protagonistas de la jornada al firmar contundentes goleadas, mientras que Liverpool, Sporting CP y Arsenal comenzaron con triunfos importantes.

En el Nou Camp, el Barcelona debutó con una aplastante victoria por 5-1 sobre Feyenoord. El conjunto azulgrana mostró todo su potencial ofensivo y se impuso gracias a los tantos de Raphinha, por partida doble -el primero un poema-, Karim Adeyemi, Lamine Yamal y Gabriel Jesus. El equipo neerlandés logró descontar a través de Sem Steijn, aunque nunca pudo poner en peligro el dominio de los dirigidos por Hansi Flick.

También comenzó con el pie derecho el Stuttgart, que derrotó 3-1 al Viking FK en Alemania. El bosnio Ermedin Demirović fue la gran figura del encuentro al marcar los tres goles de su equipo. El conjunto noruego había encontrado la igualdad transitoria mediante Zlatko Tripić, pero no pudo contener el poder ofensivo local.

En Anfield, Liverpool remontó para vencer 2-1 al Atlético de Madrid. Marcos Llorente adelantó al conjunto español, pero los ingleses reaccionaron en el complemento y dieron vuelta el marcador con goles de Dominik Szoboszlai y Alexis Mac Allister, asegurando así sus primeros tres puntos en el torneo.

La goleada más amplia de la fecha llegó en París, donde el PSG aplastó 6-1 al Slovan Bratislava. Ferran Torres se lució con un triplete, mientras que Ousmane Dembélé aportó dos conquistas y Fabián Ruiz completó la cuenta. El único tanto visitante fue obra de Suleiman Camara.

Por su parte, Sporting Lisboa se recuperó de un inicio adverso para imponerse 3-1 a Galatasaray. Un autogol de Gonçalo Inácio había puesto en ventaja al conjunto turco, pero los portugueses reaccionaron con tantos de Geny Catamo, Luis Suárez, de penal, y el uruguayo Rodrigo Zalazar para sellar la remontada.

La jornada se cerró en Nápoles, donde Arsenal consiguió una valiosa victoria como visitante. Martin Ødegaard marcó a los 75 minutos el único gol del partido para darle el triunfo 1-0 a los Gunners frente al Napoli y comenzar la competición con una actuación sólida lejos de casa.

Antony Callero