Mucho antes del fútbol moderno que hoy conocemos, un hombre de Cantabria definió lo que significaba desbordar por la banda izquierda a una velocidad que parecía de otro siglo, hablamos de Francisco «Paco» Gento.
Nació el 21 de octubre de 1933 en Guarnizo, Cantabria, España. Criado en el seno de una familia humilde de ambiente rural, el joven Paco compaginaba sus estudios y su pasión por el balón ayudando a su padre a cuidar el ganado. Era un hombre de pocas palabras, sencillo y con los pies siempre en la tierra.
Comenzó a destacar en equipos locales como el Nueva Montaña y la Unión Club de Astillero, hasta que en 1953 dio el salto al profesionalismo con el Racing de Santander. Su paso por allí fue un suspiro; apenas jugó unos meses antes de que Santiago Bernabéu pusiera sus ojos en él y lo fichara para el Real Madrid, iniciando una de las eras más dominantes del deporte mundial.
La llegada de Gento al Real Madrid coincidió con el desembarco de Alfredo Di Stéfano. Aunque al principio le costó adaptarse —su velocidad era tal que a menudo se le terminaba la cancha o centraba sin precisión—, tener compañeros como Héctor Rial y La Saeta Rubia lo transformaron en un extremo letal. Aprendió que no se trataba solo de correr, sino de saber cuándo frenar.
Vistió la camiseta blanca durante 18 temporadas consecutivas entre 1953 y 1971. En ese tiempo, Gento pasó de ser un joven cuestionado a convertirse en el capitán de dos generaciones doradas: el Madrid de las cinco Copas de Europa consecutivas de los años cincuenta y el célebre Madrid de los mediados de los sesenta, integrado exclusivamente por futbolistas españoles. Con la selección española disputó 43 partidos y jugó los Mundiales de Chile 1962 e Inglaterra 1966.
Hablar de Paco Gento es hablar del jugador más laureado de la historia a nivel de clubes en el Viejo Continente. Su palmarés sigue pareciendo una fantasía de ciencia ficción. Es el único futbolista en la historia con seis títulos de la máxima competición continental. Además, sumó 12 Ligas de España, siendo el jugador que más veces ha ganado el campeonato doméstico español. Su vitrina se completa con dos Copas de España y una Copa Intercontinental, acumulando más de 600 partidos oficiales y 182 goles con el Real Madrid. Tras su retiro, su legado fue tan inmenso que el club de sus amores lo nombró Presidente de Honor, cargo que ocupó con orgullo hasta su fallecimiento en enero de 2022.
Los inicios de Gento en Chamartín no fueron un camino de rosas. En la temporada 1953/54, la grada del Santiago Bernabéu, acostumbrada a la máxima exigencia, no le perdonaba una. Su velocidad supersónica aturdía a los rivales, pero también a sí mismo, ganándose el murmullo constante de la afición.
Durante un partido de esa primera campaña, el director técnico decidió darle un descanso y dejarlo en el banco de suplentes. Gento, vestido de civil, se sentó discretamente en la zona de la tribuna más cercana al campo. A los pocos minutos de juego, una jugada por la banda izquierda terminó en un pase defectuoso que se perdió por la línea de fondo.
De inmediato, un sector de la grada comenzó a silbar con fuerza, y un aficionado indignado exclamó a viva voz: ¡Vaya desastre de partido está jugando el 11, este Gento es malísimo!
Paco, que estaba a escasos metros escuchando todo, se giró hacia el compañero que tenía al lado y, con una sonrisa irónica y su característico humor norteño, le susurró al oído: ¿Te das cuenta? Creen que soy malo hasta cuando no juego.
Aquella tarde, el dorsal 11 lo llevaba otro jugador, pero el estigma de la grada era tan grande que ni se habían fijado en quién estaba en el césped. Gento no se amargó; usó la impaciencia del público como combustible para perfeccionar su técnica hasta convertirse, por derecho propio, en una leyenda inmortal del fútbol mundial.
Antony Callero